Solidarios de kita y pon
Uno de los valores universales de la juventud en general, es la rebeldía. Décadas anteriores nos dan muestra de ello y de la lucha constante contra el sistema y contra ellos mismos en ese constante foco de conflictos que supone el relevo generacional.
Me preocupa especialmente la condición juvenil contemporanea y su concepto sobre rebeldía y sobre solidaridad. Se me keda la cara plana por completo cuando veo algunas de las series más populares en las ke los jovenes visten comen y practican lo mejor de lo mejor, tienen toooodo lo que desean y se hacen llamar rebeldes, no doy crédito. El mito de que la juventud es izquierdista se ha quedado en leyenda del pasado; basta con preguntar a muchos de ellos sobre inmigración o sobre la situación socioeconómica en el resto de mundo, les aseguro que se quedarían boquiabiertos con más de uno.
Las sociedades occidentales demuestran que la pobreza les trae sin cuidado. Nos pasamos la vida lamentandonos por lo mal que van siemper las cosas y diciendo que no podemos hacer nada para evitarlo. Cada vez que alguna región del actual Tercer Mundo (descolgado del primero -occidente- y el segundo -Union Sovietica- en los 80) se conforma como bloque, es drásticamente engullido por los sistemas más hortodoxos reinantes; claro ejemplo fue la crisis del petróleo en el 73 y numerosos y fallidos intentos de la misma década.
Pero no me ire tan lejos. Pensemos umm.. como es posible que Suiza y resto de países centroeuropeos sean los principales exportadores de chocolate y derivados si en Europa no hay cacao!!!! fácil: aranceles escalonados, patentes e impuestos a la exportación hacen que los suministradores de cacao perfieran vender a precio-regalo su materia prima antes que elaborarla buscando mayor valor añadido. Y aquí no pasa absolutamente nada, no sale en la televisión= no ocurre. No hay justicia ni tampoco hay libre competencia (BM y FMI llevan años poniendo la cabeza como un bombo con su libre competencia) nosotros contentos, todos contentos.
Pongamos el caso contrario. Los NPI asiaticos comienzan a exportar su tecnología media alta a un precio
muy competente; tanto, que pone en peligro al productor local. ¿Que ocurrirá, nada, como el caso anterior? noooooo. La maquinaria se pondrá en marcha para dejar a cada uno en su sitio raaapidamente, con el nombre de aranceles a la importación (para ellos son ilegales prácticamente). Y todo porque? por la presión popular hacia sus gobiernos. Ahí radica el problema, la solidaridad es una opción atractiva desde la barrera, pero en cuanto nos supone renunciar a un mínimo nos tornamos olvidadizos con lo que siempre promulgamos. Pues bien, este era el momento de hacer algo y no lo hicimos, no es necesario decir que tampoco lo haremos. Valoremos si pertenecemos a este colectivo o no. Para los interesados, os recomiendo varias páginas: http://www.intermonoxfam.org/ ; www.undp.org ; www.unctad.org
Un subversivo saludo gatitos.

Anna dijo
Quizás el problema es que la rebeldía ha pasado de ser un valor universal. Y millones de nuevas generación se rebelan sin saber exactamente contra que y quien en este afán de cumplir las expectativas impuestas. Peor aun cuando estas ganas de revelarse se centran en las manos de unos individuos interesados en su propios beneficios. Como resultado surgen las tribus de violencia callejera apodados “kale borroka” que se escudan tras grandes ideas de libertad política. Otro ejemplo, las concentraciones de jóvenes violentos que se reúnan a protestar contra la globalización. Son individuos con la dirección vital indefinida, permanentemente insatisfecha por ello, y que busca olvidar sus desdichas en la violencia callejera. Eso es para mí la tan aclamada rebeldía juvenil. Casi prefiero a “los jóvenes que visten comen y practican lo mejor de lo mejor, tienen toooodo lo que desean y se hacen llamar rebeldes” sin que su rebeldía pase a la acción.
Para mi la rebelión no es un acto popular sino individual. Estoy convencida de que hay que encontrar el destino de tu propia existencia antes de intentar cambiar la de otros.
Y entre tantas tareas pendientes en mi vida, cambiar el mundo es una de las últimas.
29 Diciembre 2006 | 12:57 PM